Irrigador Dental

$35.900
Irrigador Dental

Irrigador Dental

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El irrigador dental es uno de los complementos o herramientas de higiene bucal que sirven para mejorar la limpieza de tus dientes y encías. La higiene bucodental es fundamental para disfrutar de una sonrisa saludable, en la que no existan bacterias dañinas.

Incluir en los hábitos de limpieza oral al irrigador dental es una idea fabulosa, ya que podrás eliminar mucho mejor la placa bacteriana, que se ubica en zonas a las que no puedes llegar con el cepillo de dientes convencional.

¿Qué es el irrigador dental?

Seguro que sabes perfectamente qué es un irrigador dental porque has debido de verlo en mas de una ocasión en la consulta del dentista. Básicamente, se trata de un complemento de limpieza bucal, que funciona gracias a la emisión de un chorro de agua a presión y que permite mejorar la limpieza interdental y de las encías.

El aparato es muy parecido al que existe en una clínica odontológica, pero bastante más sencillo. Aunque el funcionamiento del irrigador dental profesional y el casero es muy similar. La idea principal de esta herramienta de higiene es que te ayude a eliminar con seguridad la placa bacteriana de aquellas zonas a las que no puedes llegar con el cepillo de dientes.

Además, el irrigador bucal también ejerce un suave masaje en las encías, logrando activarlas y mejorando su aspecto. Sin duda, es recomendable el uso de este complemento en tus rutinas de limpieza bucal.

¿Cómo se usa el irrigador dental?

Para que puedas sacarle todo el partido posible a esta herramienta de limpieza bucodental. En primer lugar, debes de leer las instrucciones del fabricante, ya que dependiendo de la tecnología del aparato podrás hacer más o menos acciones.

Una vez tengas claro el funcionamiento del irrigador bucal, es el momento de comenzar a utilizarlo. Sigue los siguientes pasos:

Realiza el cepillado dental en primer lugar. Recuerda que debes de cepillarte los dientes durante al menos 2 minutos.
Ajusta debidamente la presión del agua del irrigador.

El chorro de agua a presión lo debes de pasar por todas las piezas dentales, incluyendo la línea de las encías. Hazlo con la boca cerrada para evitar salpicaduras.

¿Quién debe usar el irrigador bucal?

Se recomienda usar el irrigador dental en todos los casos. Es decir, se trata de una herramienta de higiene que siempre va a mejorar la limpieza de tus dientes y encías. Por ello, recomendamos su uso a todos. No obstante, hay casos en los que incluir este complemento de limpieza dental es extremadamente importante:

  • Ortodoncia: las personas que llevan ortodoncia, sobre todo fija con brackets, notarán una mejora en su higiene bucodental si usan el irrigador bucal. El agua a presión es capaz de eliminar las bacterias que se alojan entre los brackets, evitando que el sarro forme parte de la ecuación durante el tratamiento de ortodoncia.
  • Periodontitis: aquellas personas que tienen alguna enfermedad periodontal se beneficiarán muchísimo del uso de un buen irrigador dental. El agua a presión ejerce un ligero masaje en las encías, mejorando su estado de salud. Además, este aparato nos ofrece una limpieza mucho más profunda, evitando que las bacterias orales provoquen demasiados daños.
  • Hipersensibilidad: si tienes sensibilidad dental el irrigador es tu herramienta de higiene. En este caso, podrás sustituir el uso del hilo dental por el agua a presión.
  • Implantología dental: las personas que llevan implantes dentales se benefician considerablemente de la limpieza oral profunda gracias al irrigador bucal. Su uso, en estos casos, es altamente recomendable.